Es una enfermedad caracterizada por un aumento en la sangre de los niveles de colesterol, de triglicéridos o de ambos. Los niveles máximos normales de colesterol total no deben superar los 200 mg/dl, los de colesterol HDL (el llamado colesterol bueno) no deben ser inferiores a 40 mg/dl, los de colesterol LDL no deben ser superiores a 130 mg/dl y los de los triglicéridos no deben superar los 165 mg/dl. El colesterol HDL es el llamado colesterol bueno o protector, que ayuda a proteger de los daños provocados por el colesterol malo o LDL.
La hipercolesterolemia es una enfermedad peligrosa ya que incrementa notablemente los procesos arteriosclerósicos a cargo de los vasos sanguíneos y ya que es, al menos inicialmente, casi siempre asintomática.
Las principales causas son: alimentación incorrecta por ser demasiado rica en grasas saturadas, representadas principalmente por las grasas de origen animal, sobrepeso, obesidad, diabetes mellitus, vida muy sedentaria y factores genéticos de predisposición.
En este último caso se habla de formas heredo-familiares, en el sentido de que la predisposición a tener el colesterol alto se transmite por vía genética a los descendientes.
Tener una alimentación variada, pobre en grasas saturadas y muy rica en fruta y verduras.
Incrementar el ejercicio físico.
Reducir el peso corporal y controlar bien la glicemia.
Dirigirse siempre al médico para elaborar un régimen alimentario correcto y una posible terapia.
Ajo, fibras vegetales en general (glucomanano, prebióticos, psyllium), policosanol de caña de azúcar, soja y té verde.